Corazones en el aula
En clase hemos querido demostrar lo mucho que nos importan nuestros compañeros realizando una dinámica muy especial. La actividad consistía en decorar un corazón para un compañero de clase con el que nos guste pasar tiempo o al que queramos demostrar nuestro cariño. Mientras cada uno trabajaba, el compañero que había preparado su corazón se lo colocaba detrás de la silla, sin que se diera cuenta. De esta manera, cuando se levantaba o miraba hacia atrás, ¡se llevaba una sorpresa muy bonita! La única norma era muy importante: todos debían tener un corazón y nadie podía quedarse sin uno. Así nos asegurábamos de que todos los niños y niñas se sintieran queridos y parte del grupo. Ha sido muy bonito ver las diferentes elecciones. Algunos alumnos han decidido hacer el corazón para un amigo o amiga con quien comparten juegos y risas cada día. Otros han preferido hacérselo a sí mismos, recordándonos lo importante que es quererse y valorarse. La clase se ha llenado de colores, creatividad ...